A los clientes les encanta preguntarnos a las trabajadoras sexuales: “¿Cuál es tu verdadero nombre?”. Es una manera de tener poder. Yo tenía que poner límites, aunque no siempre lo logré.

A los clientes les encanta preguntarnos a las trabajadoras sexuales: “¿Cuál es tu verdadero nombre?”. Es una manera de tener poder. Yo tenía que poner límites, aunque no siempre lo logré.
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